2. Las Guerras de la Ciencia

Los científicos


Los científicos desde sus primeras y limitadas apreciaciones han inventado y construido un molde; lo que no encaja en ese molde no existe o no debe ser tenido en cuenta. En qué momento se les dio a estos seres el privilegio de generar los límites preestablecidos ¿qué sueño soñaba el primer científico para poner a dormir a sus sucesores y con ellos, a gran parte o todos sus seguidores? Los seguidores ciegos de los científicos son una especie de creyentes en la Sombra de la Nada, alguna vez alguien se ha preguntado qué piensa Dios de todos ellos, probablemente nada, pues ellos son el reflejo de una segunda caída, solo ellos saben el secreto de cómo es caerse luego de haberse caído.

El refrán de los científicos es la escultura, la misma estatua que se hace una y otra vez para perpetuar la idolatría del espejo, de la importancia personal que ha devenido ser piedra, ser mineral, tiene vida, pero en realidad no se mueve.



Las Pirámides de Egipto


Bueno, lo más probable es que un Misterio siempre valla a ser un Misterio, no debería ser algo malo, algo inaceptable. La tradición de arqueólogos y antropólogos que ha dedicado sus vidas a explicar la Historia y las razones implícitas en las Pirámides, ha olvidado lo que nunca supo y jamás podría aceptar desde el ínfimo mirador desde donde observan las cosas: La tradición de Reinados en Egipto subyacía bajo la creencia constante en 9 dioses y en la práctica los Sacerdotes de la antigüedad egipcia estaban dedicados a la Alta Magia, era otro Mundo, desde la concepción vital científica es impensable el entendimiento de estas dos grandes esferas, una circundaba por lo Alto y la otra siendo baja perseguía un alto Ministerio; Claro está que el punto de quiebre de toda esta tradición Milenaria, (inaceptable también para los secuaces científicos) es que en el momento que el Orden del Mundo cambia, que es cuando Dios, Él Eterno, libera a su pueblo del sometimiento del Faraón, la tradición Egipcia se parte en dos, y el Faraón que ose cambiar la creencia fundamental Egipcia, no debe ser más recordado.



Mitos y Realidades


Que temerosos son los científicos y hasta para los que tienen necesidad de ello: que poco imaginativos; la imaginación es como el Mito para la Realidad Moderna, pero la verdad es que la imaginación es como un infiltrado en la Sociedad moderna, que tiene la misión de recordar un muy profundo y fundamental mensaje: La Mitología es Realidad pasada; así se perturbe la somnolencia científica, no hay que pedirle permiso a ningún catedrático o ex doctorado para creer y pensar esto. En la antigüedad había ciertas descripciones para evocar la magia o experimentar ciertos rituales; la experiencia científica tiene sus propias descripciones o discursos que son la argamasa que sostiene sus supuestas teorías. Es como cuando alguien se sienta a jugar un juego de mesa, desde ese momento e instantáneamente se levanta un telón simbólico, y teniendo en cuenta ciertas reglas, el Universo ya ha cambiado y él esta inmerso en los nuevos límites de ese Universo Simbólico, los limites entonces ya han sido establecidos y su conversación con el Mundo ya no es la misma que tenía antes de sentarse a jugar ese juego, aclaro algo: el hecho de que sea un juego no significa que no deba ser tenido como algo serio, hay consecuencias en cada paso o en cada nuevo desplazamiento.



La Ficción de los Millones de años


Esto es como cuando uno no sabe cómo asir cualquier cosa, tal es el grado de dormitación de los estudiantes sociales modernos, como más llamarlos, que los científicos evocan sus más ilusorias fantasías, tosen, y dicen: millones de años, y es como si quien los escucha se le fuera la vida en ello o desplegaran la más alta teatralidad que deja boquiabierto al más incrédulo de todos los espectadores, que es lo que está pasando en este sueño que estamos compartiendo y digo sueño, porque, como el entendimiento o la inteligencia puede asimilar tantos millones de años y decir: entiendo perfectamente, me es por completo claro y translucido.

Que gran ironía, un científico muere y ahí termina todo, es claro que los científicos no tienen alma, porque en caso de que la tuvieran como podría resistir aquella en vida tan constante y profunda querella, que todo lo que anima es el crédito y el espejo, el alma se sentiría acomplejada al escuchar la expresión millones de años, el alma podría pensar entonces: este incauto no cree en Dios, no cree en lo sobrenatural, no hay misterio para él, y se la pasa diciendo millones de años. Ya pareciera que de tanto bla bla bla científico los estuviera escuchando hace millones de años.


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